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June 17 Cualquier camino es un lugar. Un sitio donde acabamos de ser, y un sitio en donde a nuestra vuelta volveremos a encontrarnos“Conviene no permanecer mucho tiempo ocupando el mismo espacio; si eso ocurre,el tiempo, se hace denso y confunde las realidades que se suceden imperecederas….” Después de un tiempo ,he visto la necesidad de regresar desde el lugar al que me marché, porque me pareció que si me alejaba en el espacio, también lo haría en el tiempo…y es muy breve.
El pasado mes de febrero me atreví a transcribir unas letras, que días antes,en mitad de la noche, en el pasillo de las madrugadas sin luz, me entregó sigiloso, según me dijo, “para cobijar el estruendo de los pensamientos”. “Todo es confuso, equívoco. Está escrito en el aire, por eso fumo estos cigarrillos hechos de picadura, sin boquilla…..A veces miro el letrero iluminado al otro lado del humo. Miro en la oscuridad porque la luz no me conmueve….No existe luz. Me ahogo en el hedor que pudre el aire. Por eso escupo desde la única ventana, el tabaco barato. Bajo la luz de la farola que ilumina la rendrija por donde se escurre esta ventana. A veces me ahoga el mal olor. Luego veo que quien huele a hedor insoportable soy yo. Y me doy asco… Me dais miedo los que me miráis por dentro. Me dan miedo las luces de las farolas, cuando salgo de madrugada a la calle. Mi calle, es una calle sin retorno. Busco en ella donde poder esconderme para que nadie me encuentre, y poder dormir sin soñar. Por eso llevo el pijama ya siempre puesto”.
A los pocos días, vi cómo unos operarios de limpieza se esforzaban en limpiar la acera desgastada de la calle de Embajadores. Miré a la ventana que permanecía abierta, a pesar del frío de la mañana. Y vinieron a mi memoria unos versos hechos de noche, para que yo los leyera al amanecer:”……Ese mundo era uno y me miraba./El mundo de preguntas y respuestas,/el mundo de la necesidad de los caminos./El olor del café y el de mi madre:/garabatos hundidos en un nicho de ausencia/…/Vidas absurdas y este absurdo canto.”
Me pregunté por el tiempo que llevo mirando al interior de otros. Me pregunté por lo que había visto, y no había visto en el corazón de tantos sueños atormentados. Por eso me fui a otro espacio. Cuando leí “La mirada” de Borges, compendiada de una biografía sentimental recogida de sus notas y manuscritos, me pareció que el árbol con hojas de amistad de las que habla, era una justificación a una época confusa. Quiso hablarnos del amor, y nos habló de amores. Por eso hizo de las hojas del árbol una estadística enmarañada . No es necesario amar- en palabras de Lespinasse, con desesperación. Con la desesperación de las estaciones. Con la desesperación de las definiciones. Amar es estar empeñado en la posibilidad de un universo sin nombres. El árbol repica con el viento repleto de hojas, mientras el rocío da nombre a la mañana de cada día, gritando un único nombre. Y como cada 17 de mayo, vinieron a mi memoria las palabras del joven Bherter. No importa por donde vaya caminando, porque las llevo para no ser olvidadas: “…..¿Por qué la conocí? Me diré a mí mismo: "¡Insensato! Buscas lo que nadie encuentra en la tierra." Y, sin embargo, yo lo he encontrado; yo he poseído aquel corazón, aquella alma superior, en cuya presencia me figuraba ser más de lo que soy, porque era cuanto yo podía ser. ¿Qué fuerza de mi espíritu, Dios mío, estaba entonces paralizada? ¿No podía yo desplegar ante ella la maravillosa sensibilidad con que mi corazón abraza el universo? ¿No era nuestro trato una cadena continua de los más delicados sentimientos, de los ímpetus más vehementes, cuyos matices, hasta los más superficiales, brillaban con el esmalte del talento?.....” Me pareció que era un zorzal común. Quizá haya terminado de hibernar, me dije, a juzgar por la estación en la que estamos. Había observado unos minutos su manera de oxidar los zapatos del espantapájaros mientras dormía la mañana del rocío para no interrumpir su vuelo. En una mañana de esta primavera, por entre los brazos fulgurantes del dios de las sendas hechas de encinas y jaras, busqué algún espantapájaros con porte reseco, como de protocolo. Cuando quiero hablar de cosas que importan, busco a alguno que tenga bigote, como el de un cepillo de dientes, ya usado, cuando se emplea para pintar de betún los botines de postín de los días lluviosos.
He visto a uno arrodillado. Como si olfatease el césped de centeno. Tiene la manía de decir lo que piensa, porque lo hace en voz alta, al son de aire que baja por la ladera. Su humildad es tan grande, que se avergüenza de su sabiduría. Hinca su mirada y uno se siente desnudo, ignorante. Durante un rato le vi fecundo, feliz. Busqué una piedra que pudiera albergar la libertad de la soledad con la seguridad de no ser comprendido. Quien nos comprende esclaviza una parte de nuestro ser. Y me sentí comprendido.
Le toqué en el hombro. Tenía un solo brazo y una sola mano, pero ni siquiera se volvió para mirarme. Le dije: vengo a hablar contigo, pero debes saber que estoy loco, y he visto cómo dices lo que quieren oir para complacerlos, y te ríes de todos. El espantapájaros con el rostro de mil semblantes, ve la urdimbre de otros rostros. Me contestó, que el tiempo y el viento le habían arrancado el brazo y la mano. Y estoy así, continuó, medio caído, porque estoy triste. Mis manos, antes hablaban y me entretenían. Al subir por el camino, al otro lado del sendero, vi cómo los almendros mecían sus flores al abrigo de la mañana. Unos manzanos, este año helados, acompañan los surcos adornados de cuando en cuando con linarias blancas y violetas. Junto a una cárcava seca, rodeada de barbecho, un grupo de lechetreznas brilla con las gotas caídas en la noche.
El espantapájaros, me miró de reojo y con su risa hecha de forraje, me preguntó, si había pensado en vivir alguna vez en el corazón de una manzana. Ates de que pudiera responderle, y mientras limpiaba su sombrero ladeado del lado de la tarde, dijo: Algún día podrías así, convertirte en árbol, escucharías la música del viento al pasar por las ramas. Por si acaso, he pensado que prefiero ser siempre semilla. Pero, quizá no me encuentre agusto siendo semilla de manzana. Buscaré otra fruta. No me gusta que todas las semillas quieran ser a la vez lo mismo. Yo, no me iría nunca a ser granada… prefiero ser ciruela. Y en último caso, quizá me gustaría ser membrillo. En el membrillo, las semillas son pocas y nunca he oído su voz.
El espantapájaros de mirada torcida, estará caído hasta que el agua del otoño lo lleve hasta el arroyo y lo confunda entre los juncos. Yo vendré otro día, a quitar las hormigas que anidan en su sombrero, y regaré las orquídeas silvestres que crecen junto a él.
Hace una semana encontré en la Feria del Libro un libro del filósofo iraní Ramin Jahanbegloo titulado “Conversaciones con Isaiah Berlín”. Antes de comenzar su lectura me he interesado por este seductor de ideas, por sus reflexiones, por que niega la utopía. Me importa su argumentación sobre la insuficiencia de la razón para captar las verdades empíricas universales; la apuesta filosófica que hace sobre la relación entre los hombres, las palabras, las cosas, desde las que entablar un diálogo abierto y tolerante con el mundo. De Isaiah Berlin, se ha dicho que era un pensador poco original, porque con frecuencia reflexionaba sobre la obra de los demás. Lee, escucha, pregunta y certificar la obra de otros. Me quedo con la defensa que hace de la tolerancia desde la que contempla la posibilidad de que el otro tenga razón. Sentimos placer cuando satisfacemos los deseos. Pero hay placeres que producen dolor. Un dolor mayor que el propio placer. A la disposición del ánimo, gracias a la que alcanzamos la felicidad, los estoicos y escépticos la llamaban ataraxia. Según Epicuro para la satisfacción que proviene de la cultura, la política y la vida social, solo la filosofía permite llegar a la ataraxia:” la tranquilidad espiritual propia del sabio que distingue los deseos naturales de los que no lo son y es capaz de alejarse de aquello que es vano”. Y los recuerdos,¿ hay placer en los recuerdos? ¿son vanos los recuerdos? Uno de mis autores favoritos, Milan Kundera, me enseñó a apreciar la lentitud de los recuerdos, y también la velocidad en el olvido. La distancia y el tiempo hace que los recuerdos sean diferentes. Ahora, la lentitud está balanceada por estar llena de placeres.
Me encontré a Maiakovski después de muchos años, y leí en un libro de versos: “…Una advertencia: la creación de reglas no es de por sí el objetivo de la poesía; de otro modo, el poeta degenera en el escoliasta, que se ejercita en formular reglas para cosas y situaciones inexistentes o superfluas. Sería, por ejemplo, inventar reglas para contar las estrellas mientras se corre a toda marcha en bicicleta…”
Y de Anna Ajmátova que la encontré buscando a Isaiah Berlín, estos versos: “Me pareció que las llamas de tus ojos ¿Por qué fue otoño?... ”
April 24 La grandeza que veo ahora en ti, no es por lo que posees, es por lo que dejaste de poseer.22 de abril de 2009.
“Es un libro de poemas escrito en prosa”, me dijo. Era el mes de noviembre del año 2007. En la primera página, una dedicatoria:”…Uno construye grandes historias, puede seguir creyéndolas durante años.No importa lo absurdas que sean, te las llevas contigo, y basta… Entonces, ahora, abres los ojos y sueñas, construyes recuerdos, y si acaso, los inventas…”. Cuando ya amanecía una mañana sin transparencias, terminé la lectura del libro. Contesté a su dedicatoria, porque la última página también estaba en blanco:”… Todavía, después de esta primavera, puedo enseñar un molino de sueños… En una mano llevo harina, en la otra, el viento del otoño…” Mientras lo colocaba entre otros libros en una estantería destinados a releer, pensé que mi amiga tenía un gran parecido a la diosa Nut. Y me encontré con el título que leí el pasado verano del escritor, André Breton. Se refería al lenguaje de las piedras. Echar una mirada a las notas escritas entre las páginas de algunos libros ayuda a generar inquietudes.Recordé la dedicatoria. Porque sigo creyendo en ella y me la llevo a cualquier parte conmigo, estoy aprendiendo a leer la historia escrita en las piedras. Durante meses he tenido la ocasión de caminar por algunas rutas del románico; su arquitectura, con el simbolismo esculpido en sus arquivoltas y capiteles, como marco privilegiado para representar el momento social, cultural y religioso de los siglos en los que se desarrolló. Estos días me ha resultado, por apetecible, inevitable encontrarme con el mundo de las catedrales góticas.
La primera de ellas que llama más mi atención, por los enigmas que la envuelven, es la de Chartres.La concepción arquitectónica que comparte con otras catedrales de la misma época, y por su similitud con los antiguos monumentos egipcios en funciones astronómicas Me detengo en una observación, que imagino ha llamado la atención durante mucho tiempo. Los templos y las catedrales, han sido construidos en honor a los dioses que han regido las creencias del hombre a lo largo de los siglos. Y como tantos otros, yo también he creído que la ostentación en sus construcciones, no eran necesarias para estar en contacto con las divinidades. Por eso, algún significado mayor deben tener esos templos majestuosos, su localización geográfica en el mundo y el sincretismo que esta arquitectura tiene con las constelaciones estelares . Hace algunos meses en un desierto salado, el viejo maestro del chamán , que hablaba conmigo por las noches, mirando al firmamento lleno de estrellas, me contó, que hubo un tiempo primero, en el que los dioses descendieron de las estrellas. Los dioses, me dijo, han bajado de las estrellas. Oí de sus labios en retaila el nombre de las deidades, que según me contó habían bajado de diferentes constelaciones. Cuando mencionó la de Orión, pensé ,que quizá ese sería el primer paso, para llegar a comprender lo que había querido decirme el autor de La azucarera, al escribirme en su libro unos meses antes de morir: “En una noche estrellada del solsticio de invierno, contempla el brillo inconfundible de Sirio. La diosa Ast (Isis) es esa estrella. La que buscas”. Recordé el mito creado en Heliópolis: a Gued y Nut no les fue fácil concebir hijos, debiendo ir en contra de su creador Ra para conseguirlo. Y, con la invalorable ayuda del sabio dios Tot, Nut dio a luz a cinco hijos, e Isis fue la cuarta en nacer. Y el lenguaje de las piedras, que es inagotable, me enseña que Isis, como diosa madre, emana otras deidades femeninas. Los egipcios explicaron las extrañas asimilaciones de Isis-HatHor, Isis-Selkis, Isis-Nut... de la siguiente manera: "Es Nejbet en El-Kab, Tyenenet en Hermontis, Iunit en Dendera, Isis en Abidos, Seshat en Unet, Heker en Antinoe... Neit en Sais... Señora de cada nomo, es ella quien está en todas las ciudades, en todo nomo con su hijo Horus". Cuando entendí que Isis, en el cielo es Sirio, me empeñé en contemplar la estrella luminosa que es.
En realidad, Sirio es una estrella triple. Su luminosidad ha impedido durante mucho tiempo poder distinguir a su segunda compañera,y también a su tercera. Pero supongo que la astronomía y las matemáticas son capaces de determinar estas partic ularidades, al igual que otras muchas. Antes de que ningún astrófísico especulara sobre la existencia o no de una segunda o tercera estrella, un antropólogo francés, Marcel Griaule, se interesó en las tradiciones africanas de siglos de antigüedad. Las revelaciones que recogió entre los dogones de Mali, informan, que a pesar de no poseer telescopio alguno, veneraban a una compañera estelar de Sirio en sus cielos. La llamaban Po-Tolo, de la que parecía saberlo todo. En muchos bajo y altorrelieves egipcios de Sirio, a quien identifican con Isis,se representa a esta divinidad sobre su barca estelar acompañada de sus hermanas menores Anukis y Satis. Al contemplar la catedral de Chartres, su situación geográfica junto a otras, también de arquitectura gótica, y la orientación espacial de cada una de ellas, he vuelto a pensar en las concordancias que es posible contemplar en la arquitectura del reino de Isis. Por qué los constructores de pirámides levantaban el monumento de Micerinos ligeramente desviado del eje imaginario sobre el que se asientan Keops y Kefrén.Poque así es como se asienta la disposición de las tres estrellas del cinturón de Orión.
Por qué los primeros templos góticos imitan la constelación de Virgo, y no de otras. Hoy sabemos que todo lo que existe en la meseta de Gizeh, Pirámides y Esfinge nos describe el Universo tal y como lo vieron sus constructores. El año 10.500 A.C. y más atrás aún según otros estudios científicos, nos marcan el inicio de una civilización perdida que nos dejaron sus huellas a través de sus monumentos y escritos, certificando la relación estelar con el Hombre de aquellas épocas, verdaderos profesionales en Arquitectura, Astronomía y Tecnología. Protagonistas vivas, la Esfinge, las Pirámides de Kheops, Kefrén y Micerinos (o Khufu, Khafre y Menkaure) son testigos de varias civilizaciones, una perdida en la noche de los tiempos,
Los conocimientos geodésicos tanto delos arquitctos egipcios como de os constructores de las catedrales, debieron ser extraordinarios, para poder situar estas plataformas de lanzamiento hacia el firmamento ¡Cuántos enigmas para llegar a la hija de Nut, Isis como la estrella luminosa! Como el tiempo primero, que es siempre, en la constelación de Orión está el camino hacia Isis. El viejo maestro me lo señaló en el cielo estrellado del desierto. El lenguaje de las piedras, me llevará estas semanas venideras al enigma de la distribución y orientación de las catedrales góticas en Francia. Y me llevará a Nazca a descubrir el significado casi imposible de los grandes y pequeños geoglifos. Pero siempre, desde la gran pirámide de Keops, erigida como templo a Isis, hasta Philae. Los dogones de Mali, y la esfinge de Giza, siempre intentando encontrar el verdadero altar dedicado a la diosa. Me sorprende encontrar tan fácilmente esta lectura. Así se describe Isis, a si misma en el relato de Lucio Apuleyo (125-180) :
Me hacen llegar escrita,una conferencia esperada durante meses. El tiempo, que todo lo limita y a veces lo prohíbe, me imposibilitó asistir el pasado día 16 a la primera exposición de la obra de Mozart. El Profesor Eugenio Vallarino, que ha impartido sus clases durante años en la Escuela de Ingenieros de Caminos, se atreve con la figura de Wolfgang Amadeus Mozart El Profesor Vallarinos, que ya ha superado los 90 años, me cuentan ha maravillado a la audiencia, no solo por el exhaustivo conocimiento de genio Mozart; también por la gran pedagogía que ha sido capaz de transmitir a los que le escuchaban. Leyendo su exposición, la música de Mozart , recuerdo su Sinfonía 29 y de nuevo, como en una primavera ya pasada, escucho su Minuetto. Pude entender la originalidad con la que lo había compuesto: No termina en la nota tónica (Re), sino en su quinta (La). Lo clásico es que la nota con la que comienza una pieza define su tonalidad, y el oído casi “pide” que termine en la misma, con lo cual se siente como una “tranquilidad” de cierre .Al terminar con otra nota, en este caso provocada, parece como una interrogación. Con ella se cierra simétricamente el tiempo, pues sus primeras notas también sugieren una pregunta. Genial composición a los 18 años. Yo escuche por primera vez la Sinfonía 29 en una grabación hecha por la Orquesta de RTVE.
March 30 Haec ego non multis scribo, sed tibi (Yo no escribo esto para muchos, sino para ti…) (Séneca)
Haec ego non multis scribo, sed tibi (Yo no escribo esto para muchos, sino para ti…) (Séneca)
Hace años rescaté de entre una leñera vieja, aislada por un cobertizo de tejas cargadas de musgo , un libro irreconocible por el polvo hecho barro seco en sus tapas. Con una brocha conseguí desprender la capa de gusanos fosilizados . Los restos de un tronco enmohecido de encina han estado protegiendo al libro de una gotera que durante años ha ído horadando el suelo a su lado. En la cubierta del libro, hecha de cuero, aun puede leerse el nombre del autor. Rafael Pérez y Pérez. Y un título en su primera página: Al borde de la leyenda. Leí durante unos minutos en el papel oxidado para reconocer la caricia de sus manos al pasar cada página:”Sobre las doradas molduras del retablo quebróse el sol en un rayo purpúreo, auriforme, dibujando caprichosas combinaciones ópticas. El sacerdote vióle cabrillear sobre el ara santa, cubierta por los blancos corporales, extendidos encima del altar, y arrancar un reflejo deslumbrante al copón riquísimo, que encerraba las Formas consagradas, Cuerpo y Sangre de Dios, único grande y augusto……. Las colegialas, con sus vestas obscuras, animadas apenas por el que toque blanco de un cuellecito vuelto almidonado, estaban ya en una larga hilera doble ocupando unas el crucero, de hinojos las primeras cabe el comulgatorio…. Y del coro bajó con la mansa dulzura de una fuente que fluye entre flores, un canto apasionado e intenso… ” La recuerdo sentada junto a una lumbre de paja de algarrobas en una silla de mimbre trenzada. La sombra del candil con la luz hecha con manteca, colgaba de una biga de chopo blanco,carcomida por el humo y el tiempo. Sus manos, cansadas de todo el día, y con olor a gamarza, sostenía el libro con el mimo del sosiego al paso de cada página. Acariciando cada línea, de cuando en cuando, levantaba la vista a observar el humo blanco de un puchero de barró que reposaba en el lecho de la lumbre. La llama del candil tiembla, para dibujar su silueta encorvada. Una pajita de heno chamuscada le sirve de marcapáginas. Deposita el libro en el primer basal de adobe. A su lado, refugiado en su regazo duerme su anhelo. Lo toma en sus brazos y por el pasillo con el suelo hecho de barro y paja que lleva a la única alcoba de la casa, le arropa entre las sábanas de olor a manzanilla. Besa su frente y sus ojos con sabor a humo y lapicero. El colchón, hecho de hojas secas de maíz, le arrullará mientras ella a su lado, como cada noche, velará su sueño.
El claro lechoso del amanecer de invierno, deja ver a través de la ventana hueca de carcoma, las vetas serpenteantes a veces, otras rectas, que se entrecruzan ya, sobre el manchón oscuro de la noche. A lo lejos, los abrojos de antaño hechos de plata ahora, destiñen el camino sinuoso que sube hasta el encinar. Agarrado a la esteva, la reja va desgarrando el surco. De cuando en cuando, pisa el pescuño y golpea las belortas que aseguran el timón. Una y otra vez, cada vez que alcanza el final del rastrojo, tira de los ramales, restriega el arado, y vuelta a empezar. Para darse aliento, mira al cielo y luego a la hondonada buscando los bellones blancos de la chimenea.
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¿Qué es contrapensamiento? Me ha preguntado en la madrugada del frenopático. Recuerdo haber leído que el contrapensamiento es un pensamiento catastrófico y vacío….Así se lo he dicho, y se ha ído a mirar desde el ventanal a la carretera, en esa hora vacía de coches. Con desengaño, se vuelve hacia mi, para decirme, que los coches no existen, porque la carretera conduce a ninguna parte. Por eso es oscura.… Y visto desde este lado de la realidad, eso nos pareció a ambos. Luego pensé, que aunque su pregunta no venía a cuento, yo sabía que Simone de Bouvoir había empleado la palabra contrapensamiento, para referirse al pensamiento político conservador. Después de vagabundear por el pasillooscuro,repleto de silencios, vino de nuevo a mi encuentro y me entregó una hoja arrugada, como si la hubiera rescatado de alguna papelera. Había sido escrita con un lapicero blando. A pesar de los emborronamientos y la casi desaparición de algunas letras, no fue difíl entender el conjunto de su escrito. “… Yo quería esconderme entre las luciérnagas, pero sentí un ruído que venía desde la negrura de puertas entreabiertas. Oía pasos. El ruído se me hacía calor lleno de borbotones de sangre. Me fui nadando en mi garganta. Me llamaban desde arriba. Decían mi nombre. La rendrija de la puerta entreabierta, latía y respiraba. L os pasos se acercaron pintados de color verde y las luciérnagas… se fueron. Dormí siglo, … y siglos. Desperté en un crepúsculo de estrépitos.. El cielo gris me abrió el camino, y vomité una noche sin resplandores. Los tubos de neon, chirriaron al fundirse con la oscuridad. Todo lo hacían para que callase mis gritos de auxilio. Y luego me dormí por los siglos, amen.” Le devolví la hoja escrita. Me miró fíjamente, como expectante, antes de regresar por el pasillo solitario y oscuro de la madrugada donde duermen sus pesadillas insomnes.
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“Que se marche a cada uno de sus rincones, a escuchar cada uno de los ecos de la noche. Que cada uno converse con el viento oscuro. Que si encuentra en la escalera a uno de los suyos, que hable sin destrozar los sueños. Que no pregunte si la puerta está cerrada, porque atada a la cadena de la noche, logrará el silencio llevándose la vanidad de su belleza, envuelta en celofán.”
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Me gustaría escribir un epigrama que fuese la compilación de muchos epigramas. Si, sí, ya se que asi es más fácil la dispersión. Pero, no se puede negar el atractivo que tiene poder expresar un solo y principal pensamiento y aglutinar a su alrededor en una breve demostración hecha en verso. La belleza del epigrama es el deleite que produce en quien escucha la palabra. Y se enriquece en la novedad, brevedad y elevación de pensamiento. El bello discurso o epodé que aprendimos de los griegos. Todos los que hicieron versos en lengua castellana, hicieron epigramas. Lope de Vega, Quevedo, Góngora….He leído con placer a Baltasar Gracian. Y ahora me distraigo algunas noches con los epigramas encontrados en Oscar Wilde. Juan de Iriarte , del siglo de las luces,nos enseñó la parte lúdica y de crítica que tiene el epigrama. Lo definió con estos versos: “A la abeja semejante,/para que cause placer,/ el epigrama ha de ser/ pequeño, dulce y punzante”. Además del significado literario, los antiguos le dieron sentido de inscripción. El lenguaje de las piedras, nos enseñan hermosos epigramas convertidos a veces en epitafios. Y he llegado a ver inscripciones extraordinarias en estelas funerarias en las vías romanas de Castilla. Marco Valerio Marcial, nacido en la España romana, le dio un significado de sátira breve. La crítica, que ayuda a aguzar el ingenio, emplea el epigrama como su mejor instrumento. En la letra de la canción “Señores de la guerra”,Bob Dylan, escribe el siguiente epigrama: “Una guerra mundial puede ganarse/(me quieren hacer creer)/pero veo a través de sus ojos,/y veo a través de sus cerebros,/como veo a través del agua/que corre por mi alcantarilla”. Incluso, ahora que estoy leyendo al Cicerón político en bilingüe, me parece un gran epigrama la increpación que hace a Catilina en sus elocuciones: Quae cum ita sint, Catilina, perge, quo coepisti, egredere aliquando ex urbe; patent portae; proficiscere( Siendo esto así, acaba, Catilina, lo que empezaste, sal por fin de la ciudad; abiertas tienes las puertas; parte). No obstante, me ha resultado siempre más asequible ese enunciado simple de sentencia que incita a la reflexión. Desde la paremia he descubierto el adagio; comencé a escribir algún verso corto con el que relleno los días de un calendario de recuerdos, y me inventé algún haiku.
Tengo un amigo que se considera así mismo un discutidor profesional. Dice que fabrica cualquier tipo de discusión utilizando algún aforismo. Una sonrisa, me decía el otro día, una sonrisa tiene muchos significados. Búscale uno, que yo encontraré otro, o la manera de increpar al tuyo. Como todo provocador, tiene esa facilidad de expresar un pensamiento principal. …… El día 20 del mes de marzo del año 1999 José Agustín Goytisolo se arrojó por una ventana, con el “creíamos que la poesía era un arma de combate, que la poesía era un arma… cargada de futuro”.
“…Aunque la historia tan sólo ha comenzado y sepa que la noche le es propicia, teme que con el alba continúe su sed igual que siempre….” ……..
“…Te volveré a mirar, a sonreír desde el borde del agua. Sé lo que me dirás. Conozco el soplo de tus labios mojados: tardabas en llegar. Y luego un beso repetido en el río…” Esta noche, todavía escucho su canción, “Palabras para Julia”, como antaño en primavera. “…..Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso…..” ………. Nadie está solo
El día 24 de este mes de marzo,escuché a un profesor de Ciencias de la Información , que “ el acto más sublime de un hombre hacia la mujer amada, nos lo mostró Mariano José de Larra con su suicidio” Ya 200 años de su nacimiento. “…Vuela, mariposilla, que si una vez tan sola en sus matices quieta de sus delicias gozas.
No ya más inconstante has de querer traidora volver a la floresta a revolar entre otras.
Vuela, avecilla, vuela, recoge sus aromas, y tórnate a mí luego y dame cuanto cojas…” February 26 Quae prius nolebat tangere anima mea, nunc prae angustia, cibi mei sunt.(Job) ( Las cosas, que antes no quería tocar mi alma, ahora por la congoja son mi comida.)Noche del 13 al 14 de febrero 2009 Hay estanterías en las que abunda la poesía. Me dijo un amigo ayer, día 12 de febrero, 25 aniversario de la muerte de Julio Cortazar, mientras nos servían café en un restaurante de carretera, antes de llegar a Olmedo. Recordé que en una estantería baja del desván, guardo unos cuadernillos de comedias. Eché de menos el Caballero de Olmedo. Y me propuse buscarlo en la primera ocasión.Estar cerca del escenario en que Lope de Vega situó la historia de Alvaro e Inés, me impacientó, y mientras mentalmente intentaba averiguar su paradero, olvidé que el café ya se había enfriado. Tuve que admitir que entre mis libros, no abundaba la poesía tanto como yo quisiera. Camino de la última corrección de una historia ya escrita,le conté, cómo hace unas semanas que llegaron a mis manos, los nombres de algunos poetas que habían decidido terminar con su existencia. Me llamó la atención, y por eso ando ahora interesado en visitar la vida de pensadores y escritores que han tomado esa decisión. Encontré una justificación al leer a Ciorán, que para algunos poetas todo es posible, salvo su propia vida. He revisado en primer lugar la biografía de Arthur Adamov. En estos momentos lo estoy haciendo con la de Pierre Drieu de la Rochelle. La fuerza y el éxito, dos grande fascinaciones por las que se sintió perseguido durante toda su vida. Quizá pretendiese así compensar los sentimientos de inferioridad que padeció desde niño. Obsesionado como estaba por no ser rechazado, se llenó de fantasmas para culpar a su padre, hombre, por otro lado veleidoso y turbulento en sus relaciones. Cuanto más odiaba los comportamientos del padre, más se acercaba a ellos en sus relaciones con las mujeres. La guerra en la que combatió, le permitió canalizar el misticismo y el suicidio desde el valor. De ahí que a su regreso del frente ya tenga asentadas sus obsesiones y sus dudas de manera definitiva. Cuando leo sus poemas, más lo veo como el gran ambivalente. Participa en el manifiesto surrealista con el que rompe al participar en la redacción del dadaísta. Su admiración por la ideología fascista y la comunista, también forma parte del gran tic-tac en su vida: la certeza y la duda. Buscaba diluirse cuando la duda alcanzase su grado máximo. Ayer comencé a leer su “Estado civil”, que comienza así:”Tengo ganas de contar una historia. ¿Sabré algún día contar algo que no sea mi historia?...” Mientras buceo en sus escritos, encuentro un apunte donde se dice de él, que fue uno de esos escritores que sueñan su vida, y a continuación se esfuerzan en convertir en realidad ese sueño.
Para entender la infelicidad del suicida, vuelvo a la lectura de La brevedad de la vida, de Séneca. En un fragmento de las Cartas a Lucilio, dice:” Considero, pues, más feliz al hombre que no ha necesitado sostener ninguna lucha contra sí mismo, y creo más meritorio al que, luchando consigo mismo, ha logrado vencer sus malas inclinaciones, arrastrando su alma, más bien que conduciéndola al camino de la sabiduría. Pero que emocionen los pensamientos, no las frases; la elocuencia es un veneno cuando es ella y no la verdad lo que apasiona…” En ese recorrido de los días con los versos suicidas,quise ver cómo se arrastra el alma tras las palabras vacías de emociones. Me puse a leer unos versos de Césare Pavese para comprender la justificación de su muerte. “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos esta muerte que nos acompaña desde el alba a la noche, insomne, sorda, como un viejo remordimiento o un absurdo defecto. Tus ojos serán una palabra inútil, un grito callado, un silencio. Así los ves cada mañana cuando sola te inclinas ante el espejo. Oh, amada esperanza, aquel día sabremos, también, que eres la vida y eres la nada. Para todos tiene la muerte una mirada. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Será como dejar un vicio, como ver en el espejo asomar un rostro muerto, como escuchar un labio ya cerrado. Mudos, descenderemos al abismo.”
Me traje aquí desde el frenopático una cuartilla escrita con letra temblorosa, sin elocuencia, sólo con la verdad apasionada de su mente atormentada: “Pijama azul del hospital psiquiátrico, voy vestido de cielo, la ventana: gorriones piando en los relojes rotos; universos extintos y confusión de sábanas. Hay ruido ahí fuera, rumores sordos, vidas en botellas. Otro mundo, aquel mundo me miraba, poliédrico, orgánico, fijamente a los ojos; fijamente a las manos, fijamente a la sangre. Ese mundo era uno y me miraba. El mundo de preguntas y respuestas, el mundo de la necesidad de los caminos. El olor del café y el de mi madre: garabatos hundidos en un nicho de ausencia. Ahora tomo una tila, y así retorno a solas sosegado. Pijama azul y ventana azul y rumores. Vidas absurdas y este absurdo canto.” La mejor razón para no quejarse de la vida es que ella no retiene al que la quiere dejar.Las cosas humanas están muy bien dispuestas: nadie es desgraciado más que por su culpa. ¿Te place la vida? Vive. ¿No te place?, pues eres dueño de volver al lugar de donde has venido." (Séneca) February 11 La utopia que busco está detrás de la clepsidra
Estaba revisando la biografía de Arthur Adamov. Me había interesado por su teatro, y la influencia que sobre él ejerció Beltorl Brecht. Su compromiso político en su obra. Y sobre todo, los motivos que le llevaron al suicidio. La atmósfera onírica que crea en sus tramas del teatro del absurdo, por su aparente carencia de significado a pesar dela reiteración en sus diálogos. Ese cuestionamiento que hace de la sociedad y el hombre, me lleva a comprender la temporalidad de su existencia en el mundo. Porque ya no me interesa ver la esencia profunda del hombre. Me aprovecho de que algunos solo la han supuesto. Por eso quizá, a veces fuimos capaces de verla. Si así fuera , si nos ocupásemos con dedicación a contemplar la esencia del ser humano, perderíamos la libertad y la responsabilidad de determinar nuestros actos. He recordado muchas veces lo que leí en Jaspers:”….la existencia debe entenderse como el modo de ser del hombre en el mundo….” Luego entendí que la relación hombre-mundo, es la esencia de la filosofía existencialista. Y me dio por leer a Kierkegaard, Heidegger, Sartre, Unamuno…. , otros me quedan por leer, que son muchos. Y claro, a Karl Jaspers, para entender los fenómenos del frenopático, donde Zaratustra me explica cada tarde, a la hora del té, al Nietzsche que no comprendo. Me llamó mucho la atención el momento en el que el hombre apareció tal y como lo conocemos hoy. Volví a leer de nuevo a Jaspers, y en la descripción que hace de la línea divisoria de la historia del hombre, relata, como apareció la misma línea de pensamiento en tres regiones diferentes del mundo, en un período de 600 años. Desde el año 800 al 200 antes de Cristo. El la llamó la Era Axial y explicó sus características:1.El Hombre se hace consciente de sí mismo y sus limitaciones. El hombre busca o anhela su salvación.2.Intenta ganar su salvación vía la reflexión. Por primera vez en la historia los filósofos aparecen en público. Los conflictos filosóficos aparecen para convencer a los otros. Todo acaba en la discusión, la fractura y en última instancia el caos.3.Este caos produce todas la corrientes de pensamiento actuales.4.Las opiniones de los hombres, las formas y las costumbres se ponen en duda y cambian. Ahí, en esa Era Axial caben pensadores como Leh-tsu, Isaías, Platón, Arquímedes, los sufistas….y tantos pensadores. ……… Sigo buscando a utopía. La vida es una utopía. Hay utopías para todos. Arrastramos utopías como arrastramos nuestros días en blanco para ser escritos. …………… Me pregunto a veces, ¿cómo es posible pensar así, y no saber contarlo así? No, no es posible. Sólo lo sabía hacer José Martínez Ruíz Azorín. He leído unas de las cien páginas más maravillosas de nuestra literatura. “La voluntad”. He visto discutir sobre las maneras que tenía de escribir. No importa lo que oigáis; leer a Azorín ha sido una cómoda delicia. No he necesitado lápiz que destaque mi interés. El me lo proporcionó. “A lo lejos, una campana toca lenta, pausada, melancólica. El cielo comienza á clarear indeciso. La niebla se extiende en larga pincelada blanca sobre el campo. Y en clamoroso concierto de voces agudas, graves, chirriantes, metálicas, confusas, imperceptibles, sonorosas, todos los gallos de la ciudad dormida cantan. En lo hondo, el poblado se esfuma al pie del cerro en mancha incierta. Dos, cuatro, seis blancos vellones que brotan de la negrura, crecen, se ensanchan, se desparraman en cendales tenues. El carraspeo persistente de una tos rasga los aires; los golpes espaciados de una maza de esparto, resuenan lentos. Poco á poco la lechosa claror del horizonte se tiñe en verde pálido. El abigarrado montón de casas va de la obscuridad saliendo lentamente. Largas vetas blanquecinas, anchas, estrechas, rectas, serpenteantes, se entrecruzan sobre el ancho manchón negruzco. Los gallos cantan pertinazmente; un perro ladra con largo y plañidero ladrido.” Volví a ver la obra de Robert Doisneau. Me recordó una despedida. No había estación ni andén. El fotógrafo la tituló “El beso del Hotel de Ville”. Lástima de espontaneidad, pero eran actores. Es espontáneo o están posando
Doisneau opinaba: “París es un teatro en el que paga el asiento con el tiempo perdido. Yo me planto allí con mi pequeño rectángulo y espero”. Me surge la duda de si todo lo cotidiano que el fotografió, era espontáneo. En una librería cercana encontré una agenda con muchas de sus fotografías. Decidí comprar una dedicada a la obra de VanGogh. Ahora que utilizamos el photoshop, estoy aprendiendo a ver el mundo desde la cámara fotográfica de los otros, de manera diferente. Me gustó leer de Reinaldo Arenas, “El mundo alucinante”. Quizá porque volví a dar sentido a mis manos, a las que hace tiempo había destinado solo a acariciar el aire….y ahora me indican los límites de los sueños. …
“Al torcer la calle, donde se inclina el tiempo, la realidad me inventó entre los harapos de la escarcha. Huí detrás de la clepsidra, porque la historia de después, de ahora, poco importa. Me quedaré con el oficio clandestino de esas tardes, de lluvia y sol, de frío y niebla. Una noche, la palabra enajenada se atrevió a echar un pulso a los silencios. A veces, cuando hablan las roderas hechas de barro y paja, cobijan las cenizas de la imagen, que son ya sólo palabras. Hoy he visto, que no es ciénaga de abrojo arrastrado con atropello por la lluvia. He visto que ahora es junco seco, como es el pergamino de la historia.”
MÚSICA
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